El Ramesseum y sus registros históricos
En lo profundo de Nubia, al sur de la frontera de Egipto, los templos gemelos excavados en la roca de Abu Simbel se presentan como algunos de los monumentos más impresionantes del mundo antiguo. Excavados de los acantilados de arenisca de la orilla occidental del Nilo en el siglo XIII a.C., fueron construidos bajo el reinado del faraón Ramsés II (c. 1279-1213 a.C.). El mayor de los dos, el Gran Templo, está dominado por cuatro colosales estatuas del faraón, sentadas y de siete pisos de altura, y fue dedicado a los dioses del estado Amón-Ra, Ra-Horajti y Ptah, así como al propio rey deificado. En contraste, el Templo Pequeño es una estructura menor dedicada a la diosa Hathor y a la reina Nefertari, la querida esposa de Ramsés II.
A pesar de la grandeza de los templos, su importancia va mucho más allá de la mera escala de su arquitectura. Dentro del salón hipóstilo y el santuario del Gran Templo, cientos de metros de intrincados jeroglíficos y esculturas en relieve adornan las paredes, los pilares e incluso las paredes del acantilado. Los historiadores modernos consideran estas inscripciones y dibujos invaluables para rastrear la historia militar y diplomática del Antiguo Egipto en la Edad del Bronce. En particular, las inscripciones de Abu Simbel revelan los detalles de la vida del rey, sus campañas militares y sus creencias religiosas. Específicamente, los mensajes de los templos incluyen:
• Las reclamaciones territoriales del antiguo Egipto y su relación política con los estados vecinos;
• Las descripciones de las batallas antiguas y las estrategias militares utilizadas por los generales y soldados de Egipto;
• La evolución de la religión del antiguo Egipto y el papel del rey en ella.
1. La ubicación geográfica de Abu Simbel: defensa fronteriza y reclamos divinos
La ubicación de los templos, en el sur lejano de Nubia, ha servido a un propósito estratégico para los antiguos gobernantes egipcios. Es notable que las ciudades capitales de Ramsés II se encontraban en la parte norte de Egipto: Menfis, Pi-Ramsés y Tebas. La razón detrás de la construcción de los templos lejos de las ciudades capitales era la defensa de la frontera sur contra ataques de las tribus nubias y de personas de países extranjeros. Además, el tallado de los monumentos directamente en la roca demostraba el poder y la fuerza del rey.
La ubicación ayudó a enviar un mensaje a los comerciantes nubios y a los países aliados sobre la extensión del poder egipcio: la frontera del imperio se estableció en una zona remota del sur del país. Las inscripciones en las paredes interiores del templo ilustran aún más este punto. Narran sobre el poder del gobernante y demuestran su fuerza como emperador y dios. Además, cuando la antigua religión egipcia permitía que una persona viva fuera deificada, Ramsés II se declaró no solo igual a los dioses, sino hijo de los dioses solares Amón-Ra, Ptah y Ra-Horajti.
2. La guerra con los hititas: La batalla de Qadesh
De todas las inscripciones que adornan las paredes del templo, las más prominentes narran la guerra del antiguo Egipto con los hititas. El conflicto comenzó después de que el rey hitita Muwatalli II invadiera Egipto con un vasto ejército de 2,500 carros de guerra, con el objetivo de capturar Damasco e instalar un rey títere en la ciudad. Aunque la guerra resultó en un estancamiento, con ambos bandos sufriendo grandes pérdidas, tuvo un impacto significativo en las relaciones internacionales posteriores entre Egipto y el Imperio Hitita.
La descripción de la batalla se puede encontrar en las paredes internas del salón hipóstilo del Gran Templo. Vale la pena mencionar que la narración está dividida en dos tradiciones literarias: el Boletín y el Poema, ambos tallados con una precisión exquisita. El Boletín es un informe militar, que especifica los eventos exactos, fechas e incluso errores de los antiguos comandantes. Relata el engaño cometido por los hititas, quienes capturaron a dos espías y se disfrazaron de sirvientes del faraón. Como resultado, la división de Amón, que salió para atacar a los hititas, fue llevada a una emboscada cerca de la fortaleza de Qadesh. Mientras tanto, el Poema narra la historia detrás de la batalla, enfatizando las hazañas y el valor del faraón.
La confrontación militar entre Egipto y los hititas se ilustra además con los bajorrelieves que adornan las paredes interiores del templo. Cuentan una historia vívida sobre los tiempos antiguos:
• Los soldados y los caballos se están preparando para luchar mientras los asistentes de la reina están ocupados trenzando las crines de los caballos, ajustando las riendas y limpiando los frenos de bronce;
• Los soldados toman posición dentro de un círculo de árboles de acacia y escudos, mientras los hititas se acercan;
• Los hititas lanzan un ataque sorpresa: los equipos de tres hombres de los carros hititas rompen las filas de los carros egipcios de dos hombres;
• Las reservas de Egipto llegan para combatir a los hititas;
• Después de rechazar a los hititas, el faraón Ramsés II ordena a sus hombres contar los enemigos muertos y las manos cortadas como botín de guerra.
3. El Tratado de Paz con los Hititas: La Bendición de la Reina y el Poder de Ptah
Aunque la primera parte de las inscripciones narra las campañas militares y batallas del joven Faraón, la última parte de las inscripciones documenta su edad. El texto posterior encontrado en las paredes del Gran Templo habla sobre el tratado de paz entre Egipto y el Imperio Hitita y la historia de amor real entre el Faraón y Nefertari, su esposa favorita. Cabe destacar que el matrimonio entre Ramsés II y la hija de Nefertari fue parte del tratado de paz, un movimiento diplomático para señalar el fin de las hostilidades entre Egipto y el Reino Hitita.
El matrimonio se menciona en la llamada Estela del Matrimonio, una pieza de información encontrada en la pared sur del Gran Templo. Este texto narra el viaje de la princesa nubia desde la tierra natal hitita, atravesando montañas tormentosas y arenas infinitas. La princesa fue escoltada por un séquito de soldados hititas y egipcios, quienes tuvieron que dejar de lado sus diferencias por el bien de la paz. Su camino estuvo lleno de dificultades, pero el faraón Ramsés II aseguró al lector que el dios Ptah allanó el camino para su viaje. La estela también menciona la riqueza y prosperidad que el reinado del rey trajo a la tierra del Nilo, convirtiéndola en un centro de poder en todo el Cercano Oriente.
Además, la Estela de la Bendición de Ptah, una inscripción encontrada en la superficie rocosa que separa los dos templos, narra otra historia. En ella, el dios creador Ptah elogia los logros arquitectónicos de Ramsés II. Además, la inscripción relata cómo el faraón expandió las fronteras de su imperio, trayendo la riqueza de las tierras extranjeras, desde el mar Egeo hasta el Alto Egipto, a su tesoro.
4. El Templo Pequeño: Dedicado al Amor y a la Belleza de la Reina
El Templo Pequeño de Abu Simbel, en contraste con el Gran Templo, está dedicado a Nefertari, la reina de Egipto, y a la diosa del amor y la belleza, Hathor. Cabe destacar que la fachada del Templo Pequeño cuenta con seis estatuas, cuatro de las cuales representan a Ramsés II y dos que pertenecen a la reina Nefertari. Curiosamente, las estatuas de la reina están talladas a la misma escala que las del faraón, lo cual era inusual en el arte del antiguo Egipto. Por lo general, la representación de la reina era más pequeña que la del rey, alcanzando normalmente solo la altura de su rodilla.
Las inscripciones que adornan el Templo Pequeño ilustran aún más la profunda devoción de Ramsés II hacia su reina. Específicamente, los jeroglíficos en las paredes cuentan sobre el amor entre el faraón y su amada reina, describiéndola como la luz de la vida del rey. Cabe destacar que la dedicación del monumento se realizó en la parte inferior de la entrada del templo. Al examinar los jeroglíficos, el lector percibe la naturaleza personal e íntima de este monumento. Además, las historias narradas por las inscripciones en el Templo Pequeño también reflejan el creciente papel de las reinas en la sociedad del antiguo Egipto. Por ejemplo, la reina se representa como participante activa en los rituales junto a los dioses. Se la muestra tocando sistros y recibiendo bendiciones de Hathor y otros dioses.
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